domingo, 23 de marzo de 2025

DON MANOLITO - III

 

Termina la aventura cubana de nuestro ficticio protagonista indiano.


Mujer cubana


Antonio: el sepulturero de Cádiz y Fidel: el forense del F.B.I. se hicieron muy amigos. Todas las tardes, al anochecer, se veían en la calle Plocia para beber cervezas y comer tapas.

Junto a ellos, los Cuarentunos de la Universidad de Cádiz, cantaban una habanera* mientras los congéneres de Juan Salvador Gaviota** graznaban en derredor, peleando por los restos de comida que les echaban.


...Que tengo un amor en La Habana, y el otro en Andalucía,

No te he visto yo a ti, tierra mía,

Más cerca que la mañana que apareció en mi ventana

De la Habana colonial, “tó” Cádiz, la Catedral, La Viña y El Mentidero…

Y verán que no exagero si al cantar la habanera repito:

¡La Habana es Cádiz con más negritos!

¡Cádiz es La Habana con más salero!

Todos los trovadores y clientes del restaurante El Algibe levantaron y chocaron sus jarras, entre risas y deseos mutuos de salud… 

─ ¡Esta ronda la pago yo! ─dijo el cubano. ¿Tú conoces a un tal don Manolito?  ─ le preguntó de sopetón a Antonio.

─ ¿El indiano? ─contestó. ─Claro que lo conozco: en vida y en muerte. Lo enterré ayer mismo.

Un latigazo restalló en el rostro de Fidel, torciendo la comisura de sus labios. Antonio se asustó al ver aquellos ojos azules de “caminante blanco”.

─ ¡Joder “quillo” ─exclamó Antonio. ─¡Te pareces al Jefe del Ejército de los Muertos de Juego de Tronos!


Juego de Tronos


─Te voy a pedir un favor de auténtico amigo, Antonio. Nadie deberá saberlo. Esta noche te vienes conmigo y me dices dónde está la tumba de don Manolito.

Lupita agonizaba en la última planta del Mount Sinai Medical Center, en el 4300 Alton Rd de Miami Beach, mientras una música celestial flotaba en el aire, bailando entre luces de color melocotón. La habitación del lujoso hospital era sobria.

El hijo se acercó a su madre, cogiéndola de la mano con ternura. Lupita pudo fijarse y leer el grabado en la pulsera de oro bruñido, que llevaba su querido “niño” en la muñeca.

─ Don Manolito… ─dijo con un hilo de voz.

Lupe cerró los ojos, y expiró dulcemente en los brazos de Fidel Fernández.

 

                                                          MARCUAN ©. 21 de Marzo. Solsticio de Primavera.

 

 

P.D.- Este relato se lo dedico a mi querida amiga Lourdes, que lucha con valentía contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica; y a su hijo hispanocubano Fidel, que algún día será un gran escritor.

* Canción: "Habaneras de Cádiz" de Carlos Cano (q.e.p.d.)

**Ver relato: "Un camino del que no se puede salir" en marcuan.blospot.com


 

DON MANOLITO - II

 El relato de ficción continúa, en mares muy lejanos...





─ ¡¡¡Dumbo, Dumbo, Dumbo!!! ─le gritaban al unísono tres chavales en la calle.

─ ¡Me cago en tos vuestros muertos! ─contestaba lleno de ira Antonio “El Orejas”; lanzándoles puñetazos a la cara.

Antonio “El Orejas” las tenía descomunales y había tenido muy mala suerte en la vida. Marinero sin fortuna durante muchos años, acabó con sus huesos enterrando huesos y exhumando huesos, trabajando como sepulturero en el cementerio municipal.

El Consistorio de la ciudad, con buen criterio, había aprobado una moción, a propuesta de un concejal, para que el viejo cementerio se trasladara a uno Mancomunado. El avispado edil había leído una trilogía: “El secreto del viejo cementerio de San Mittre”* en “Las columnas de Heracles”. Le gustó la idea y mucho más cuando el pleno del Ayuntamiento aprobó por unanimidad que los terrenos del camposanto se desacralizasen,  y se convirtieran en un parque urbano, de lo que Cádiz  andaba muy necesitado.

─Antonio ─le ordenó el Excelentísimo Señor Alcalde en su despacho ─búscate una brigada y empezáis a exhumar todos los restos de las tumbas para trasladarlos a Chiclana de la Frontera. Vendrán arqueólogos y forenses de todo el mundo: Seguid a rajatabla sus instrucciones.

Y allá se fue Antonio “El Orejas” con sus compañeros; con los arqueólogos y con los forenses,  a desenterrar lo enterrado desde hacía más de tres mil años, en una ciudad fundada por los fenicios...

Lupita se encomendó a la Virgen de Guadalupe y se lanzó al mar, agarrada a su hinchado neumático de la rueda de un tractor de su comunidad agrícola, donde malvivía bajo el régimen castrista, que sólo privilegiaba a los altos cargos del partido. Recordaba la frase que su madre manchega le repetía con frecuencia: “Tanto vales cuanto tienes, y tanto tienes cuanto vales. Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una abuela mía, que son el tener y el no tener”** y ella no tenía nada, sólo un hijo en las entrañas del hombre que destrozó su vida con un colt 45…

Un descomunal tiburón blanco se acercaba a su balsa a una velocidad de vértigo, entonces sacó el escapulario de su madre y lo alzó en alto con su mano. Un delfín se interpuso entre ella y el escualo blanco que saltó en el aire tragando a su víctima de un feroz mordisco, llenando de salpicaduras de sangre caliente el bello rostro de Lupe.

Besó aquella imagen milagrosa, aunque seguía sintiéndose atea.

Cuando puso pie en tierra, ya era ciudadana estadounidense según la ley norteamericana.

En Miami parió al hijo mulato de don Manolito: un bebé precioso, de ojos azules y aspecto fuerte y corpulento.

Prosperó. Educó a su hijo en los mejores colegios que pudo pagar y consiguió que le aceptaran  con una beca  en la University of Miami Health System, donde Fidel se convirtió en un prestigioso forense, tanto, que el F.B.I. lo reclutó entre sus filas.


Miami Beach

─ Doctor ¿le gustaría visitar la tierra de sus ancestros?*** ─ le preguntó Susan Pringer, Directora del Hospital, con una sonrisa cómplice, porque disfrutaba todas las noches de sus embestidas. ─El Ayuntamiento de la ciudad de Cádiz está solicitando forenses para trasladar su viejo cementerio municipal.

─ ¿Cádiz de España?

─Sí. El salario es irrisorio, pero no conozco Europa y es mi sueño conocerla desde niña. ¿Nos vamos?

─ O.K. ─dijo Fidel.

                                                                                          MARCUAN (C). (Continuará)


* Ver trilogía : "El viejo cementerio de San Mittre"  en marcuan.blospot.com

** Sancho Panza en Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes Saavedra.

*** Ver relatos:  "Ancestros de Bronce I-II" en marcuan.blogspot.com


miércoles, 19 de marzo de 2025

DON MANOLITO - I


 Todo parecido con la realidad pasada, presente o futura es casual, ya que los personajes son ficticios. Eso sí, sigo los consejos que da a los aprendices de escritor, entre los que humildemente me encuentro, el sin par Manco de Lepanto:

 "Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla... y con esto, Dios te dé salud, y a mí no me olvide. Miguel de Cervantes Saavedra"


Mujer cubana

Don Manolito era un hombre generoso, mucho. Y todo el barrio del Pópulo de Cádiz lo sabía.

─ Don Manolito, mire usted, que la niña me hace la comunión y el vestido vale un ojo de la cara…

Y don Manolito echaba mano a su cartera y sacaba un alisado y crujiente billete de mil pesetas.

─ ¡Gracias don Manolito, que Dios se lo pague!

Y don Manolito sonreía como un santo varón, saludaba tocándose el ala de su sombrero indiano y arreaba calle de San Juan de Dios abajo, ayudándose con su bastón de caoba de empuñadura de plata. En su muñeca lucía una pulsera de oro grabada con su nombre: “don Manolito”.

Buen mozo en sus viejos tiempos, se enroló como grumete para hacer las Américas en un viejo barco de vela. Llegó hasta San Francisco en los Estados Unidos de América atravesando el Canal de Panamá y, como era avispado y buen observador, se fijó en unos grandes almacenes.

─ ¡Escúchame Chano! ¿Te has dado cuenta de que en esta tienda hay de ? ─dijo a su compañero de aventuras.

─Pues sí quillo, esto no es como en Cádiz ─contestó su amigo.

Don Manolito ahorró lo suficiente para poder volver a su querida ciudad y poner en práctica su idea: Grandes Almacenes Orozco. Y acertó de lleno. Éxito total.

─Don Manolito, que se me casa la niña y no me llega para el convite…

Con unos cuantos billetes, alisados y crujientes, siempre oía respuestas parecidas.

─ ¡Que Dios se lo pague! ¡Es usted un santo!

Don Manolito no había tenido suerte en el amor: Lupita, una preciosa mulata del Ejército Revolucionario de Cuba*, lo enamoró hasta los tuétanos. 

En una húmeda noche tropical trotaba, junto a él, un borriquillo  con dos albardas que cargaban unos cofres, donde llevaba todos sus ahorros. Iba al encuentro con su amada, henchido su corazón de pasión y alegría. Lupita se vendría con él, a la mañana siguiente, para viajar a España…

─ ¡Eh tú! ¡Danos todo lo que llevas ahí! ─gritó una voz desde la oscuridad de la selva, enseñando unos dientes blancos como el azúcar.

Cuatro machetes de zafra, afilados como hojas de afeitar, relucían con la luz de la luna, rodeándolo; una luna que acabaría convirtiéndose en una luna de sangre.




─ ¡Venid a cogerlo, huevones!

El Colt 45, comprado a un rebelde confederado, escupió fuego y muerte.

─ ¡Maldito cabrón! ¡Has matado a mi marido y a mis hermanos! ─gritó Lupita a sus espaldas

Manuel apuntó muy despacio a la cabeza de Lupe, durante unos instantes. Aún le quedaban dos balas en el tambor del revólver… luego lo bajó despacio... perdonando la vida a aquella mujer, a costa de asesinar para siempre a su propia alma.

Al entierro de don Manolito no acudió tanta gente como se esperaba. Incluso se oyeron algunos comentarios despectivos y crueles sobre su persona, entre sus vecinos más envidiosos.

El Estado se quedó con todas sus posesiones. ¿Todas...?

(Continuará)

MARCUAN(C)


* Ver: "Objeto tabú" en marcuan.blogspot.com

jueves, 2 de enero de 2025

TUNO HASTA MORIR

 Hay vivencias imposibles de olvidar. En mi caso están magistralmente descritas en la canción de tuna :"Imágines de ayer" cuya letra y música creó mi entrañable amigo sevillano Evaristo Ramos Solís. 

Es un bello canto a la nostalgia goliarda* de nuestra juventud. Recomiendo oírla a todo aquel que haya practicado o le guste el Mester de Juglaría. En uno de sus párrafos se canta"...y déjame vivir porque aún soy un galante y, mientras el cuerpo aguante, seré tuno hasta morir..." Así será. 

https://youtu.be/Fdlno077oXY?t=16

TUNA DE MAGISTERIO DE SEGOVIA




Ilmo. Maese Mayor de la Cuarentuna de la Universidad de Cádiz.

 

Maese y letrado Marco Antonio Fernández y Gilarranz, hijo legítimo y bautizado cristiano en la Ciudad de Segovia, mediado el pasado Siglo; segoviano errante once meses ha en la isla de Kotinoussa, que Herodoto cita como perteneciente al archipiélago Gédeiroi. Con el debido respeto

 

DICE:

Item: Que en el Año de N.S. de 1970, como estudiante de la Escuela Normal, fue cofundador de la Muy Hidalga, Andariega, Pedagógica y Decana Tuna de Magisterio de Segovia, bajo cuya beca rojiblanca y con el apodo de MARCUAN y algún otro, ofició el Mester de Juglaría con guitarra, allende las fronteras de las Españas. Llegando por el Norte hasta las vikingas tierras de Estocolmo. Y por el Este, atravesando el Telón de Acero, hasta Estambul, donde gritó desde las almenas del Palacio Topkapi: "¡¡¡Lepanto!!!" Dando vivas a nuestro famoso Manco, ante las turbas sarracenas.

No fue preso y decapitado "ipso facto"** porque salió por patas, tan veloces como las de los gamos que se crían en el Palacio de la Granja de San Ildefonso, junto a la Sierra segoviana de Balsaín.

Item más: Posteriormente se licenció en Derecho en la Universidad Cisneriana, más conocida por Complutense, cuyo nombre fue robado torticeramente por la Universidad Central de Madrid ¡Por los cuernos del buey de San Lucas, que el diablo les bese en el ojo que no tiene niña! 

Con la Tuna de Alcalá de Henares ejerció el Mester ante Reyes, Ministros y delante de los más insignes escritores en Lengua Española, en la entrega del Premio Cervantes.

Item más: Una bella mujer gaditana, que no envidiaría a la gloriosa Teletusa, tal como los escritores romanos Marcial y Juvenal nos la describieron, le informó de que ilustres tunos jurásicos de la Era Mesozoica seguían trovando en la calle Plocia, a la caída de la tarde, en Cádiz, cerca del Callejón de los Negros, atiborrados de bálsamo de Fierabrás, tan recomendado por el Caballero de la Triste Figura.

Por todo lo cual

 

SOLICITA:

Apadrinamiento para poder vestir y honrar, previo noviciado en su caso, la beca de vuesas mercedes en la Gallarda Cuarentuna de la Universidad de Cádiz, en cuya Universidad también fue alumno inscrito en la de Mayores.

Suplica así, humildemente, poder disfrutar de la alegría y la música con sus hermanos cofrades, porque como dijo Sancho Panza a la Condesa Trifaldi: “Señora, donde hay música, no puede haber cosa mala”

Vive Valeque*** y dixit “cum grano salis”****

En la Ciudad de Cádiz a cinco de Diciembre de 2024.

 

 

MARCUAN.

*Goliardos.- Clérigos vagantes medievales, que iban de ciudad en ciudad buscando el saber de los mejores maestros. También frecuentaban tabernas y burdeles, cantando sus propias canciones compuestas en latín, su lengua común, con la que exaltaban el vino, la belleza de las damas o criticaban la corrupción; oponiéndose al concepto de "caballero" u hombre de armas. Constituyeron el "Ordo Vagorum": siendo la raíz más remota de las Tunas o Estudiantinas (Ver el "Arte del tunar" de Roberto Martínez del Río)

** "Ipso facto".- Latín. Por el hecho mismo, inmediatamente, en el acto.

*** "Vive valeque".- Latín. Vive, ríe, ama y siéntete bien.

****"Cum grano salis" .- Locución latina que traducida literalmente significa: "con un grano de sal" y figuradamente parece significar que uno debe aplicar una capa de sano escepticismo a una determinada afirmación y no darla por certeza absoluta, sin haberla contrastado antes debidamente.


 

 

jueves, 1 de agosto de 2024

HISTORIAS EN ARENAS ARDIENTES IV: POLONESA DEL MAR AZUL

 

La salud es lo primero... Personajes ficticios, cualquier parecido con la realidad sería casual.





Curro y sus amigos se reunían todos los mediodías en la terraza del bar La Caleta, situada frente al mar donde se acaba Europa y empieza la desesperación. Ese día la mar estaba en calma, como una sartén rebosante de aceite antes de freír boquerones. Tomaban cervezas acompañadas de muchas tapas y muchas risas.

Una explosión de reflejos chispeaban en las aguas azules de la bahía, cuyo horizonte se daba de bruces con el malecón de la Habana: más allá de Las Columnas de Heracles.

─ ¿Sabéis el chiste del enano? ─preguntó Curro.

Lo sabían de sobra, porque lo había contado otras muchas veces, pero dijeron que no se acordaban y Curro lo volvió a contar entusiasmado. Cualquier motivo nimio era suficiente para reír, entrechocar las jarras y desearse salud.

De pronto, un músico callejero empezó a instalar su piano mecánico y su micrófono en la acera, frente a la atiborrada y variopinta fauna de clientes, que no hacían ni caso a sus canciones.

─ ¡Qué voz tan bonita tiene ese tío! ─observó Manolo.

─ ¡Qué va a tener! ─le contestó Sebastián ─. La tiene enlatada, no canta él. El Camarón de la Isla sí que cantaba. Hace mucho le saludé en Barcelona y el nota me mandó a liarle un porro en el baño del Molino Rojo del Paralelo. Me asusté cuando aporrearon la puerta y lo tiré al retrete. Todavía vivía Franco…

─ ¡Qué cobarde de la pradera eres Chano, tan bravo como el Sastrecillo Valiente*, que mató a siete de un golpe! ─dijo Juan.

─ No ─contestó Chano ─el Sastrecillo mataba moscas con la mano… yo las mato con el rabo.

 Todos rieron a carcajadas mientras volvían a chocar sus jarras con estrépito.

─ ¡Salut i força al canut** amigos! ─dijo Manolo mientras se levantaba y cruzaba la acera, para echar un puñado de calderilla en el cestillo del cantautor.

¡Dzieki, przyjcielu! ─dijo el pianista.

  Oye ¿podrías decírmelo en cristiano, quillo? ─contestó Manolo.

─ Te doy las gracias en polaco, amigo, y soy cristiano ─dijo el músico sonriendo.

─ ¡Oh, vaya, mira tú por donde!  Tengo un nieto hispanopolaco y me es imposible aprender su apellido. Tiene cuatro vocales y siete consonantes: Kwiatkowski. ¡Qué idioma más complicado!

─Sí lo es, llámame Pedro, es más fácil.

─ Yo me llamo Manuel, Manolo para los amigos. Encantado de conocerte y de oírte. Cantas muy bien. A mí me gusta escribir ─dijo Manolo estrechándole la mano. ─ Adiós y buena suerte.

Un día que Curro volvía por la noche a su casa, andando por el ancho paseo marítimo, se encontró al músico polaco acompañando a una joven y guapa mujer sentada en una silla de ruedas.

─ Hola amigo ─le saludó el músico ─. Te presento a mi mujer Fátima.

─ ¿Qué tal Fátima? Mucho gusto. ¿Qué te ha pasado? ─le preguntó Curro de forma despreocupada ─ ¿Te mareaste de oír cantar a tu compañero el bardo pesado éste?

Fátima rio con ganas, echando su hermoso cabello rizado hacia atrás, mientras dos hoyitos se dibujaban en su bello rostro. Luego, con voz vacilante contestó a Curro mirándole con sus grandes ojos, negros como los pozos de petróleo de su remoto país, que brotan como setas en un mar de arena ardiente y dorada.

─ No, es porque padezco una enfermedad degenerativa muy grave: Sarcopenia ─dijo sonriendo con amargura. ─ Me queda ya poco…─¿Te puedo pedir un favor?

─ Claro Fátima ¿Cómo no?... si está en mi mano conseguírtelo.

─ Seguro que sí. Pedro me dijo que estuvo hablando con uno de tus amigos, al que le gusta escribir. ¿Podrías pedirle que escribiera una canción para que el bardo, como le llamas, le ponga música polonesa?

─ Sí puedo. Mañana se lo pido a Manolo. ¿Vale?

Curro volvió a su casa conmovido: “La salud es lo primero, es la verdad, voy a dejar de fumar y de beber, me cagüen tos mis muertos” se dijo a sí mismo en voz alta.

A la semana siguiente, la repleta terraza del bar de La Caleta se quedó en silencio cuando el trovador polaco cantaba, una y otra vez, una preciosa canción en español:

 


El Mar Azul susurra a mis espaldas

Cuando monto mi piano frente al bar La Caleta.

 

Mientras el mal carcome a mi amor.

 

Un sol africano quema mis espaldas

Cuando comienzo a cantar.

 

Mientras el mal carcome a mi amor.

 

La gente bebe y ríe feliz con mi voz y mi música.

 

Mientras el mal carcome a mi amor.

 

Un anciano sonriente y vigoroso

Se levanta para echarme las monedas de nuestro sustento.

 

Mientras el mal carcome a mi amor.

 

El Mar Azul sigue susurrando a mis espaldas

Cuando me marcho para enfrentarme a nuestro destino.

 

Mientras el mal carcome a mi amor.

Mientras el mal carcome a mi amor.

Mientras el mal carcome a mi amor.

 

MARCUAN (Copyright): 01/08/2024.

 


*El sastrecillo valiente: Número 20 de los “Cuentos de la infancia y del hogar” de los hermanos Grimm.

** Salut i força al canut: Expresión catalana que no significa salud y fuerza sexual, como se cree generalmente, sino salud y fuerza económica, porque el “canut” era un cilindro donde los campesinos catalanes guardaban sus monedas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 2 de julio de 2024

HISTORIAS EN ARENAS ARDIENTES III: DUNY

 El perro sigue siendo el mejor amigo del Homo Sapiens desde tiempos lejanos, muy lejanos... Por algo será.



DUNY

Curro se metió en el coche y esperó la llegada del Land Rover de la Guardia Civil. Un guardia veterano y barrigudo se bajó del todoterreno, y se les acercó con parsimonia.

─ Buenos días ─dijo el agente, junto a la ventanilla ─ Déjeme ver su documentación, por favor ¿Qué les ha pasado a ustedes?

─Pues que nos hemos quedado sin gasolina, señor guardia ─contestó Curro sacando su carnet de conducir. ─Venimos de jugar al fútbol en la Línea de la Concepción, y con la euforia de ganar el partido se nos olvidó echarla antes de salir.

─Véngase conmigo y le llevaremos hasta la gasolinera. Allí tienen unos depósitos especiales de usar y tirar y le volvemos a traer.

Cuando Curro se subió en el coche de la Benemérita, el resto de sus compañeros se enjugaron el sudor y perdieron, poco a poco, su palidez.

─ ¡Qué tío más grande es el Curro! ─dijo Chano ─Los cojones que le echa y la suerte que tiene, porque si nos hacen bajar del coche y te ven a ti, cojo…

─Nada hombre ─contestó Antonio ─les digo que yo soy el portero.

Una explosión de carcajadas alivió la angustia de aquellos hombres, hasta que vieron cómo volvía Curro, llenaba el tanque de gasolina, daba las gracias a los agentes estrechándoles la mano, arrancaba y accionaba el intermitente para reiniciar el viaje.

─ Y ahora tranquilos todos, que nos van a escoltar hasta el último cruce.

Cuando llegaron a la desviación para llegar a su Cuartel, los agentes les dieron unas ráfagas con los faros de despedida. Curro sacó una mano para saludarlos hasta que se perdieron en la noche.

─¡¡¡Viva Curro!!! ─gritaron sus amigos palmoteándole en las espaldas y en el cogote.

─La primera ronda en La Caleta la pago yo, y mañana tempranito recogemos la carga. Espero que sepáis dónde la habéis escondido ¿No? ¿Carajotes? ─dijo Curro ─. Dentro del coche brotó un espeso silencio. Nadie se acordaba. Se lo dijeron cabizbajos después de beber la cuarta ronda.

─Bueno, no pasa nada, mañana me llevo a Duny y me encuentra el cargamento ¡pandilla de inútiles!

Duny, nada más bajarse del coche de su amo aparcado junto a la cuneta, corrió en círculos olisqueando por el campo hasta que se sentó junto a la cepa de un arbusto. Curro le acarició la cabeza y le dio una golosina.

─ ¡Vales un tesoro Duny! ¡Tú sí que eres grande!


Ruinas romanas de Bolonia (Cádiz)


Un sol africano surgía por el Este de las colinas de Bolonia, con todo su poder y esplendor, para iluminar y calentar una tierra bañada por los Mares del Sur, los que separan la desesperación entre Europa y África… Como venía haciéndolo desde hacía más de dos mil años, cuando iluminaba y calentaba las tierras de Roma y las tierras de Cartago, separadas por las legendarias Columnas de Heracles.

 

Marcuan©1 de Julio de 2024.

martes, 4 de junio de 2024

HISTORIAS EN ARENAS ARDIENTES II: BAJARSE AL MORO

Todas las vidas son películas que el viento se llevará inexorablemente. Divirtámonos escribiéndolas y leyéndolas antes de que se conviertan en humo...



Las existencias de hachís del chiringuito se habían agotado.

Durante los Carnavales hizo muy buen tiempo y España iba bien, como proclamaba a los cuatro vientos, henchido como un pez globo, el Presidente del Gobierno  de España desde la tribuna del Congreso de los Diputados…

─ Mañana a las cinco de la mañana nos bajamos al moro ─dijo Curro a los allí presentes.

Manolo, Juan, Chano y Antonio asintieron con rostros serios. Había mucho dinero en juego… y también mucho riesgo: el riesgo de perder la vida o la libertad.

Refrescaba cuando el grupo se juntó de madrugada alrededor de la mesa del bareto La Caleta, para tomar café con leche con churros y unos molletes de jamón. El viento de poniente, húmedo y fresco, calaba hasta los huesos de aquellos hombres taciturnos, golpeados por la vida como las desterradas huestes del Cid Campeador: polvo, sudor y hierro* les esperaban por el camino de sus vidas… pero no había otra o no la habían encontrado.

Cogieron el Ferry a Tánger temprano.

Curro entregó a Mohamed una caja repleta de joyas.

Después de pasarlas por la piedra de toque una a una, y comprobar con el ácido nítrico que era oro de 18 kilates, el moro le entregó una bolsa de pasta de hachís, que éste comprobó y pesó en su báscula, asintiendo conforme.

─ Tú, Antonio ─señaló Curro ─. Es tu primera vez y no la cagues. Controla tus nervios y haz lo que hagamos los demás. Si te sientes mal me lo dices de inmediato. No hables con nadie. ¿Entendido? Toma, este “mojón” es para ti: te cabe de sobra porque estás gordo. Ahí tienes el tubo de vaselina para untárselo al preservativo. Métetelo despacito por el culo y no hagas movimientos bruscos al andar, que tú eres cojo. Jájaja.

Cuando todos salieron de las letrinas Curro miró el rostro pálido y sudoroso de Antonio.

─No puedo aguantarlo Paco, me estoy mareando, voy a vomitar ─se quejó Antonio en un susurro.

─ Claro que puedes, so cabrón. Piensa en el dinero que necesitan tu mujer y tus hijos. Bebe un sorbo de agua. ¡Mírame: Por tus muertos Antonio, todo irá bien, cojones!

Cuando cruzaron la frontera marroquí, Curro entregó los pasaportes a su viejo conocido Mustafá.


¿Cómo estás habibi**? ─le preguntó el jefe de Aduanas a Curro, mientras retiraba los dólares que había en la primera página de cada pasaporte ─. Buen viaje habibi y vuelve pronto Paquito “Chocolatero” ─dijo riéndose  a carcajadas, mientras les estampaba el sello con un fuerte golpe.

Cuando llegaron al puerto de Algeciras, bajaron del transbordador sin ningún problema y se fueron andando hasta el Bar Rosita.

─ ¡Venga tíos, a cagar el oro del moro y al coche! ─les gritó Curro eufórico.

Habían recorrido 20 km por la Autovía de la Costa de la Luz camino de Cádiz, oyendo y cantando canciones carnavaleras, cuando el Citroën C3 Aircross empezó a sufrir estertores…

─¡Me cagüen tos mis muertos! ¡Se me olvidó echar gasolina! ─gritó Curro dando un manotazo al volante y apartándose hacia el arcén. ─Me voy a ir andando hasta la gasolinera. Está a 15 km. Tranquilos hasta que vuelva… ¡Joder, que viene un coche de la Guardia Civil! ¡Esconded todos los “mojones”*** en la cuneta! ¡¡¡Rápido!!!

 (Continuará)

Marcuan © 4 de Junio 2024.

* Castilla. Poema de Manuel Machado.

** Habibi: Palabra de origen árabe que se traduce literalmente como "mi amor" o "mi querido".

***"Mojones": Pasta de hachís empaquetada en un preservativo que se introduce por el recto, para su traslado furtivo.